martes, 28 de marzo de 2017

El parto

En el Hospital todo estaba en calma, era muy temprano, o muy tarde, eso ya depende de los ojos con que se mire. La matrona nos ofreció hacer un tacto y accedimos.
"Muy bien, estás de 4 ó 5 cms"- Nos dijo.
"Pues nos volvemos para casa"- Respondió mi mujer a la que el dolor no le permitía hablar con tranquilidad.
"Pero qué dices mujer, si le acabo de tocar la cabeza al bebé"- Soltó la matrona entre risas, con este simple gesto  nos contagió su amabilidad y su tranquilidad entró un poco en nosotros. Nos reímos también y aceptamos irnos a la sala de dilatación.

Tres días antes...
Llegué a casa y mi mujer estaba boca abajo en el salón, de rodillas, "me duele, me duele". Rápidamente traté de calmarla mientras anotaba mentalmente la hora, si eran contracciones quería saber si eran regulares o qué demonios pasaba. No eran regulares, la verdad es que nunca lo fueron. Iban y venían como les parecía. Yo, que la había visto retorcerse de dolor con el Crohn, creía que las aguantaría bien. Iluso de mí. "Nada, ya pasó". Y seguimos con nuestra vida, como podíamos, nos poníamos a cenar y entre medias había que parar dos o tres veces para que pasase el dolor. Algunas eran más fuertes, otras más débiles, pero estaban ahí. Sabíamos que teníamos que esperar lo máximo posible hasta ir al hospital si queríamos seguir el camino que habíamos marcado. No valía ponerse nervioso, sólo valía calmarse y relajarse.

Dos días antes...
Aquí tuvimos nuestra última visita a monitores, me gustaría haberme encontrado a la matrona que discutió con mi mujer sobre el plan de parto. Le parecía poco menos que imposible llevarlo a cabo, estuvo dos horas con ella explicándole por qué no se podía hacer lo que por derecho reclamábamos. Un sinsentido que terminó con un "Es que si lo quieres así no vengas a un ambiente hospitalario". Anotado para la próxima vez. En esta última visita les parecía que la niña no se movía lo suficiente y volvieron con un zumo para mi mujer. Se lo tomó y la cosa siguió igual, vamos que estaba durmiendo. Llamaron al ginecólogo y le pareció todo normal, incluso nos dijo que seguro que salía pronto y no llegábamos a la temida inducción. Nos fuimos moderadamente tranquilos y yo comencé a vivir pegado al teléfono. En cualquier momento podía llamarme y tendría que salir disparado. La llamaba cada poco "Qué, nada?" "Me duele pero nada". La fecha límite seguía acercándose y aunque veíamos señales todo iba muy lento. Descubrimos que había maneras naturales de "forzar" el parto y las pusimos todas en marcha. Caminar, estar activa, hacer el amor, infusiones de frambuesa y sobretodo hablarle a ella. Decirle cuánto la estábamos esperando, animarla a salir. Cuando llegaba a casa el panorama seguía siendo el mismo, buscar la postura adecuada para dejar pasar el dolor, no oponerse a el. Como cuando te ponen una inyección y te dicen aquello de "relaja la zona". ¿Quién demonios es capaz de hacer esto? Pues lo mismo nos pasaba, y otra vez el reloj, "cada ocho minutos, ya viene ya viene" y la siguiente "ahora doce, esto no va".

Un día antes...
Mi mujer se fue de paseo con mi prima. Hay unas fotos preciosas donde se la ve retorcida de dolor, imagino que este paseo les llevaría un buen rato pues a esas alturas cualquier cosa que hiciera le obligaba a pararse varias veces para soportar el dolor. Estaba muy animada y decidida a hacer todo lo posible para no llegar a la fecha límite. El tesón tiene estas cosas, a algunos les parece cabezonería, otros admiramos la capacidad de algunas personas de mantenerse firme y llevar a cabo lo planeado. Esa noche ella ya no había podido dormir, los dolores eran tan intensos y seguidos que no había postura que la pudiese calmar. E iba a más, seguí tratando de controlar las contracciones hasta que llegó un punto en el que desistí. Nunca fueron regulares y yo, después de esta experiencia pongo en duda que lo sean, quizá fue nuestro caso, no lo sé pero si volvemos a ser padres (eso esperamos) no me molestaré en mirar el reloj.

El día...
Tardé en conciliar el sueño, que tu mujer se esté retorciendo a tu lado cada diez minutos no es de gran ayuda a la hora de dormir. Pero lo conseguí. Hasta que me despertó diciéndome que había mucho líquido y que creía que se había fisurado la bolsa. Como habíamos dado positivo en estreptococo sabíamos que debíamos irnos al hospital directos. Pero con calma, nos duchamos, recogí lo que necesitábamos y salimos a la calle. Llegar al coche costó un triunfo, no porque estuviese lejos sino porque había que pararse porque el dolor no la dejaba avanzar. Como pudo se metió en el coche y arranqué rumbo a Jarrio, el tráfico no fue problema, todo estaba apagado, o dormido. 
En el Hospital todo estaba en calma, era muy temprano, o muy tarde, eso ya depende de los ojos con que se mire. La matrona nos ofreció hacer un tacto y accedimos.
"Muy bien, estás de 4 ó 5 cms"- Nos dijo.
"Pues nos volvemos para casa"- Respondió mi mujer a la que el dolor no le permitía hablar con tranquilidad.
"Pero qué dices mujer, si le acabo de tocar la cabeza al bebé"- Soltó la matrona entre risas, con este simple gesto  nos contagió su amabilidad y su tranquilidad entró un poco en nosotros. Nos reímos también y aceptamos irnos a la habitación para seguir dilatando.
Y allí entramos, conocíamos la sala porque nos la habían enseñado en los cursos pre-parto. Mi mujer había ojeado el árbol y se dirigió hacia el sin dudarlo. El árbol básicamente es un banco con dos asientos, el que está ideado para la parturienta tiene unas telas a las que puede agarrarse. Os dejo aquí una foto:

Mientras, la matrona, Olivia, se leyó nuestro plan de parto al que accedió sin dudarlo. Tuvimos tanta suerte con ella! Le debemos tanto, nos trató como si fuéramos sus propios hijos. No hay palabras de agradecimiento que se acerquen a lo que sentimos hacia ella. Tras ponerle una inyección de agua destilada en la espalda a mi mujer, nos dejó tranquilos, nos dijo que nos relajáramos lo que pudiéramos y que todo iba bien, también le pusieron el antibiótico para el estreptococo. Eran las cinco y media de la mañana. Y allí seguimos un buen rato, yo sentado detrás, ella delante agarrándose a las telas mientras yo le calmaba la espalda. Al rato volvió la matrona, me aconsejó salir a dar una vuelta y lo hice. Tardé poco en volver y me la encontré dándole un masaje en la espalda a mi mujer. No sólo eso sino que me enseñó a mi cómo debía hacerlo. Los dolores eran cada vez más fuertes, el árbol empezaba a resentirse. Mi mujer hacía tantísima fuerza que el artefacto se levantaba por donde yo estaba sentado, en cualquier momento vamos a salir volando, pensé. Tampoco podía pensar en muchas cosas, estaba concentrado en animarla a ella, a seguir así, pues parecía que lo podíamos conseguir. 
La matrona volvía de vez en cuando, revisaba que todo estuviese bien y nos animaba "Lo estáis haciendo genial!!", nos repetía a cada momento. Nunca dijo nada de epidural, ni de oxitocina ni nada parecido, dejó que la naturaleza siguiese su curso. En su última visita otra matrona entró con ella. Se acababa su turno. Y la otra matrona nos ofreció otro tacto, simplemente para saber cómo íbamos. Accedimos y.. "10 centímetros". Llegó la recta final, nos movieron a la sala de partos y todo parecía indicar que estábamos muy cerca de terminar. Me vestí con la ropa de cirujía como pude, creo que me lo puse todo al revés aunque nadie reparó en ello pues allí era prácticamente un observador. En ese momento entró Olivia, expresamente para ver finalizar el parto, pese que su turno había terminado allí se quedó, y su apoyo, una vez más fue digno de mención. Me puse al lado de mi mujer y comenzó a empujar. Al rato comencé a ver la cabecita. Era hermoso, no tengo palabras para explicarlo. Una cabecita oscura y mojada, alargada por el esfuerzo de salir por un canal tan estrecho. Un poco más, un poco más, ya llega.. Y salió, salió toda ella. Primero el tronco y poco después las piernas. Le dijeron a mi mujer que la sacase ella y en menos que canta un gallo la tenía en su pecho. Yo me imaginaba que lloraría pero no, increíblemente no lloró. Salió tranquila, con una vuelta de cordón en su cuello que le retiraron para posarla sobre su madre. No sé si esto será muy normal, lo de que no llore, pero lo relaciono a un parto natural y respetuoso. Cuántas veces habré oído lo de la cesárea por la vuelta de cordón, pues esta lo tenía y nació como nacen los mamíferos. Y era alargada y yo no podía parar de mirarla. Y ella miraba pero estaba tranquila, sintiendo a su madre pegada a su cuerpo. Y allí mismo me dijeron "Qué raro que el padre no haya sacado ninguna foto todavía". Y volví un poco a la Tierra. Y pensé de nuevo en esta manía tan contemporánea de fotografiar en vez de disfrutar el momento. Luego me dijeron que nos íbamos a la habitación y que podía quitarme la ropa de quirófano. Con la empanada mental mi mujer me dijo que era para hacer el piel con piel así que me quité la camiseta, yo no entendía nada pero le hice caso así que empecé a despelotarme. No sé lo que pensaría la enfermera cuando me vio medio en pelotas, sé que exclamó "Pero que hace este hombre!!". La caraja mental en ese momento era de dimensiones bíblicas.
Nos devolvieron a la sala donde habíamos estado y allí disfrutamos de las dos primeras horas de vida de nuestra hija. Las abracé y las besé todo lo que pude. No me desmayé ni nada parecido, me da más miedo la silla del dentista, sin duda. Y pensé en la suerte que habíamos tenido y en cuánto se lo había currado mi mujer. Entró por última vez la enfermera y nos besó a los dos, nos felicitó por haberlo conseguido. Eran las 12:00 de la mañana y al fin eramos padres.
Habíamos conseguido el parto natural que tanto deseábamos. ¿Duró poco no? Desde las 5:00 que llegamos al hospital hasta las 10:00 que nació parece poco, pero si cuentas los días anteriores a mi me salen tres días, más o menos 36 horas desde el primer dolor. Tuvimos la gran suerte de que no hubiera complicaciones de ningún tipo durante el embarazo y la fortuna de encontrarnos a profesionales que no sólo respetaron nuestras peticiones sin ponerlas en tela de juicio sino de contar con su apoyo y afecto durante todo el proceso. 

domingo, 19 de marzo de 2017

Tenemos un plan

Cuando te enfrentas a algo desconocido tienes dos opciones, ir a la buena de dios dejando que los demás, el destino o la suerte decidan por ti o ponerte en la multitud de casos que se puedan dar y escrutar de antemano cuáles son las decisiones correctas. De esta forma minimizarás la influencia de los demás, el destino o la suerte. Para aprender esto me vino muy bien el ajedrez, al que tuve la suerte de jugar bastante cuando era un chaval. También me vinieron bien las sucesivas "leches" que te da la vida por mucho que planifiques y como no, trabajar para una multinacional me "obligó" a interiorizar aquello de "esto tenía que estar previsto". Como os decía, a veces, por mucho que planifiques el destino, o como quieras llamarlo, te espera cuando giras la esquina para darte el tortazo bien fuerte. Como era nuestro primer parto escogimos la segunda vía y tratar de minimizar el tortazo lo máximo posible aun a sabiendas de que podíamos llevárnoslo igualmente.

Así descubrimos que como usuarios del hospital teníamos unos derechos y mira por donde uno de ellos es presentar un plan de parto. Ya sé que suena algo chorra pero resulta que puedes anticiparte a lo que vaya a suceder y dejar por escrito cuáles son las decisiones que tomarás pues una vez metidos en faena no nos veíamos capaces de tomar decisiones lucidamente. Sin embargo, hubo aspectos del parto que no podíamos controlar porque en el momento que te pones en manos de la sanidad ellos aplican sus protocolos y ahí ya no te puedes meter. Con suerte te dirán "es que entonces será mejor que des a luz en casa" y con mala suerte se reirán de ti y te mandarán a paseo. Por lo que os escribo parece que quisiera iniciar una cruzada contra l@s profesionales de la salud pero nada más lejos de la realidad. Pero sí quiero dejar claro que quien va a parir no está enferma, va a atravesar un proceso fisiológico y natural ¿Conviene tener cierto control médico sobre ello? Sí, pero creo que hemos atravesado una época en la que el control médico a llegado a niveles en los que se ha dejado de lado la opción de la mujer a poder decidir sobre su propio cuerpo. Quienes hayáis tenido alguna mala experiencia me daréis la razón. Cuántos tactos sin pedir permiso, cuántas maniobras de Hamilton, cuántas veces se ha provocado la rotura de la bolsa, cuántos procedimientos sin explicar en qué consisten ni sus consecuencias, cuántas inducciones... En fin, que hemos medicalizado tanto nuestras vidas que llegará un momento en el que no seremos capaces de sonarnos los mocos y algún aparato lo hará por nosotros (seguro que ya existe este aparato).

Volviendo a lo que no podíamos controlar, una de las primeras preguntas que le hacen a una mujer cuando se queda embarazada es "¿Cuándo tuviste tu última regla?". Nosotros a esta pregunta no podíamos contestar, no me malinterpretéis, todo tiene su explicación. La enfermedad de Crohn había dejado muy tocada a mi mujer, sus niveles de hierro eran ridículos y su cuerpo, llegado un momento decidió que no había el suficiente como para ovular. Y así nos tiramos más de un año. Hasta que la operaron, el 15 de Abril de 2016, cuando su intestino volvió a funcionar "correctamente", o al menos de una manera compatible con una vida "tranquila". Inmediatamente se fabricó el óvulo y zas! embarazo. Así que no sabíamos y los médicos, según el tamaño del feto decidieron que la fecha probable del parto sería el 7 de Febrero. A nosotros no nos salían las cuentas porque entre la operación y la recuperación aquello no estaba para hacer muchas maniobras. Cuando lo explicábamos en las ecografías los médicos esbozaban una sonrisa para después hacer mutis por el foro. La fecha era la que era y punto. No te lo decían así, pero lo pensaban. En algún momento estuve tentado a preguntarles cómo era posible que supieran ellos cuándo estuvimos trilorilorilo. Ellos tienen sus protocolos y punto, no puedes sacarlos de ahí. Supongo que os parecerá una chorrada esto de la fecha probable de parto pero ojo, lleva asociada una fecha límite en la que si no has dado a luz ellos te provocan el parto. Esto es así para evitar que la placenta envejezca y evitar riesgos para el bebé. Y es así y punto y ni tú ni yo podemos cambiarlo.

Y llegó el 7 de Febrero y oh dios mío, no hubo parto. Y comienzan las visitas a monitores, donde vigilan que todo vaya bien. Y todo iba bien y te citan para la semana siguiente. Y oh sorpresa, no hay parto. Y todo iba bien. Y la fecha límite se acercaba y nosotros estábamos cagaos. Habíamos soñado un parto lo más natural posible y veíamos como día a día se nos escapaba la opción. Comenzamos a escrutar si legalmente podíamos retrasarlo más y conocimos un caso en el que la madre se negó a la inducción por llegar a la fecha límite y la fueron a buscar a casa. Así que, legalmente, no había opciones de retrasar la fecha. Y así estábamos, viéndole las orejas a la inducción, bastante rallados pero manteniendo la calma porque ponerse nervioso tampoco nos ayudaba en nada.

¿Qué por qué nos empeñábamos tanto en un parto natural? Porque el instinto, eso que algunos piensan que ya no tenemos, no paraba de repetírnoslo. 

En el próximo, el parto, prometido!

miércoles, 15 de marzo de 2017

El gran momento se acerca

Según se acercaba la fecha nos dio por investigar por aquello del parto. Llegados a este punto necesito coger perspectiva y recordar qué sabía del parto antes de vivir uno. ¿Y qué sabía? Pues lo que me habían contado, que el dolor era insoportable, que si tenías suerte duraba poco, que antes se morían muchos bebés al nacer pero que gracias a dios hoy íbamos todos al hospital y allí estaba todo "bajo control". También sabía lo que nos muestran en las películas, dolor, dolor insoportable, padres que se desmayaban en el paritorio ante lo que parecía poco menos que una carnicería digna de una escena del mismísimo Quentin Tarantino.

Ante este panorama os podéis imaginar cómo estaba yo, acojonado. "De una mala te cortan y lo sacan por la barriga" me decían con la intención de tranquilizarme, a mi esto me parecía hasta aceptable, a día de hoy me parece horrible. Me parece horrible  para el bebé, pues es como "arrancarlo" del lugar donde ha crecido a salvo durante toda su vida. También me parece horrible por las consecuencias que tiene para la madre que deberá amamantar a su bebé con una "tajada" de lado a lado. Para seros sinceros, creía que las cicatrices de cesárea eran más pequeñas, después de ver alguna me imagino al bueno de Tarantino explicando cómo debe hacerse para que resalte más a ojos de la audiencia. Cuando me preguntaban si entraría al parto no sabía muy bien que decir porque la verdad, muchas ganas no tenía pero sí entendía que debía acompañar a mi mujer y que eso era más importante que mis miedos.

Y comenzamos a investigar y nos dimos cuenta de otra máxima, somos seres humanos, las mujeres llevan pariendo desde siempre. Si mi mujer era una mujer (lo es ;D) ¿Por qué deberíamos tener tanto miedo? Pues porque es lo que nos han enseñado y hasta que llegas al tuyo no tienes ni la menor remota idea de cómo se maneja esto. Voy a intentar explicarlo, como siempre, con mis humildes palabras:

¿Qué desencadena el parto?
Las últimas investigaciones al respecto nos dicen que el bebé es el que desencadena el parto. Cuando sus pulmones están preparados para soportar la vida exterior su cerebro envía una señal a la madre, avisándole de que ya está aquí. En ese momento el cerebro de la madre le envía una señal a su sistema endocrino para que comience a liberar oxitocina. ¿Qué es la oxitocina? Básicamente, y para no andar con rodeos, es la hormona que ayuda a que la madre dilate, a que abra hueco para que el bebé pueda salir.

Vale, ¿Y ahora?
Pues ahora seguirá la dilatación, hasta que se llegue a los 10 (madre mía) centímetros que es cuando comienza la "expulsión". ¿Que cuánto dura esto? Pues cada persona tiene un cuerpo y cada cuerpo es un mundo. Algo que tengo muy claro es que normalmente no dura poco, dura lo que dura y ya está. Llegados a esos 10 cm la cosa ya está bastante clara y la expulsión suele durar menos si todo va como la naturaleza pensó para nosotros, de forma natural. El bebé saldrá y todos contentos, Qué fácil eh!
De fácil nada, que se lo digan a mi mujer. Esta es más o menos la teoría contada así a lo bruto. Si todo va bien, claro, si hay complicaciones, que habría que saber cuáles, los profesionales intervienen.

¿Cuándo intervienen los profesionales?
Cuando vas al hospital y llegas con dolores los profesionales intervienen, suelen hacerle un tacto a la mujer. Dicho así no parece nada pero a mi que me anden en las partes bajas así sin guiñarte al menos un ojo me pone un poco tenso. Y si estás metido en ese agujero (bebé) y notas un dedo extraño palpándote no te digo nada. Tactos sí, los justos y con amabilidad.

La dilatación a veces no va bien, y a veces no la dejamos ir, nos ponemos nerviosos creyendo que ya va mucho tiempo y que algo sucede. Si la dilatación no va bien a la mujer le ponen el famoso gotero. ¿Qué es el gotero? Pues más o menos es oxitocina. Imagino que os suene la palabra porque la acabo de poner más arriba. Sí señores y señoras, meten una hormona que nuestro cuerpo de por sí ya crea. Eso sí, más potentorra, por si no doliese cuando es natural, pues un cacho más. Y si el parto normalmente duele con esta bomba debe ser tremendo.

Vale, ¿Y ahora?
Ahora, a no ser que se trate de Superwoman, Xena la princesa guerrera o similares la mujer suele rezar, implorar y rogar por la epidural. Y te meten en la sala de anestesia y te la ponen. Si ya estabas un poco tensa con los tactos ahora debes de estar a punto de coger a Tarantino y lanzarlo por la ventana.  Vale, te la ponen y ya no sientes el dolor, debe ser algo así como mágico, a mi nunca me la han puesto así que no puedo contar mi experiencia. Pero, vaya siempre hay algún pero, cosas de la vida y de repente, se para la dilatación. Qué cosa más rara, te dan anestesia y todo se adormece. Jamás lo habría pensado!. Ahora volverán a poner oxitocina y con suerte el parto transcurrirá normal.

¿Y sin suerte? Sin suerte llegará un momento que alguien dirá, "Esto no va, hay que operar". Y entonces acabará en cesárea. Y para mi, ahora mismo, no hay peor suerte que esta, bueno sí, que le pase algo malo al bebé. ¿Que porqué me parece tan terrible? Fácil, por la recuperación que tendrá la madre. Si ya es complicado reponerse de un parto natural imagínense de uno como este, sin suerte como le llamo yo.

Una vez supimos todo esto no lo sabíamos todo, pero sabíamos lo que no queríamos que pasase. Y llegamos a la conclusión de que una cosa llevaba a la otra, oxitocina a epidural y "sin suerte" cesárea. Pero lo que desencadena todo es, una vez más, el miedo y los nervios. Desgraciadamente a veces no se puede evitar, si habéis pasado por estas "malas situaciones", lo siento enormemente, mi apoyo para vosotros, pero sobretodo para vosotras. Si vais a ser padres, tranquilos, la naturaleza es sabia, las mujeres parieron durante mucho tiempo sin oxitocina sintética ni epidural ni cesárea, buena prueba de ello es que nosotros estamos aquí!. Evidentemente, hay situaciones donde la intervención de los profesionales sanitarios es imprescindible. A nosotros lo que más miedo nos daba era que interviniesen sin que hubiera una necesidad real de hacerlo, para ello, ideamos un plan...

Y sobre el plan y los últimos días del embarazo os contaré en el próximo post! No desesperéis, pronto llega el parto :)) Saludos a todos y gracias por seguirme!

Nota: He tratado de dar MI visión sobre el parto, esta visión no será exacta ni lo precisa que debiera para un profesional tipo matrona o ginecólogo. Yo no soy ninguna de esas dos cosas, solamente trato de aportar mi experiencia, no será lo más científicamente correcta, pero es la mía. No debe tomarse al pié de la letra sino complementarse con la correcta información científica.




lunes, 13 de marzo de 2017

Está llegando!!

Nuestro embarazo transcurrió de forma normal. A mi mujer le remitió el Crohn, como ya he dicho otras veces, no soy médico, pero ya sabíamos que las enfermedades auto-inmunes "desaparecían" durante el embarazo. Y no fuimos una excepción, el cuerpo humano es la máquina más perfecta que
existe amig@s.

Cómo tod@s los que van a ser papás y mamás comenzamos a recibir impulsos consumistas. Cada vez se acercaba más la fecha y nosotros prácticamente no habíamos comprado nada. "Si se adelanta el parto tendremos que traerla para casa en una bolsa de cartón" le dije alguna vez a mi mujer. Si estáis en esta situación, tranquil@s. El tema de la ropa lo solucionamos rápidamente ya que nos prestaron un montón y luego recibimos suficientes regalos para no tener que comprar nada (así seguimos a día de hoy). No quiero mentiros, en alguna cosilla picamos, a día de hoy es difícil para todos frenar este
impulso de comprar por comprar que se nos desata con las luces y la música de las tiendas. Afortunadamente, vivir en un pueblo nos ayuda a mantenernos alejados del "monstruo consumista".

Evidentemente, algo de dinero tienes que gastarte pues una vida nueva viene en camino y tiene necesidades. Antes de ser padre comencé a ahorrar lo que pude pues todo el mundo te dice que "tener un hij@ es carísimo". Bueno, no tanto, al menos por ahora, más adelante ya os contaré. Os cuento cómo hicimos nosotros. 

Mi máxima
Solamente lo que necesite ella. Recalco la palabra necesite porque me la repito a mi mismo a diario. Trato de abstraerme para llegar a lo que es necesario porque el bombardeo del marketing es más fuerte que nosotros, no lo neguemos. ¿Qué era lo necesario? La silla del coche. ¿Por qué? Porque es
seguridad, amén de que no puedes circular sin ella. En el mercado hay sillas igual que margaritas en
primavera, "a puñaos". ¿Cómo elegir? Lo de siempre, informarse. Y cuando nos informamos descubrimos que lo más seguro eran las sillas a contramarcha. No voy a detenerme en el por qué, ya que tendría que citar leyes físicas y la verdad, no quiero aburriros.  Aquí os dejo información. Ojo que no son baratas pero es lo mejor que podéis comprar para que vuestr@ bebé viaje seguro y vosotros tranquilos.

Un espacio para ella
Esto no era tan necesario para ella como para nosotros, lo pasamos muy bien preparándolo y mientras esperábamos que llegase lo mirábamos con mucha ilusión. Como se trata de una persona, necesitará un espacio donde jugar y aprender, que a estas edades son sinónimos "ambos los dos". Mis años de estudio no me sirvieron para ganarme la vida con ello, pero sí para conocer a algunos pedagógos y sus métodos de aprendizaje. Nosotros elegimos a María Montessori que promueve la necesidad de un espacio donde el niñ@ aprenda por si mismo. Tenéis información aquí. ¿Por qué? Principalmente porque se basa en una educación respetuosa y tengo la mala manía de que me gusta que me respeten. Por otras razones también, pero principalmente por esa. No quiero daros muchas vueltas con esto, si estáis ávidos de aprender amablemente os puedo informar, sólo tenéis que pedirlo. ¿Gastos? El mueble, la alfombra, el espejo, las cajas para el mueble y el "juguete" (que me encapriché yo con el :D). Ah, y el marco con las fotos y las luces. Poca cosa, en serio, no somos muy manitas por lo que tuvimos que comprarlo todo pero me he gastado más en alguna romería :DD. Preparar el espacio no es difícil, podéis encontrar muchas páginas por Internet que os ayuden, sino aquí me tenéis. Os dejo aquí unas fotillas:





Preparando el "nido"
Llevamos ya bastante tiempo durmiendo con la gata, a algun@s os parecerá una aberración de la naturaleza. A mi me parece una muestra de cariño por parte de ella. Y si lo hacemos con ella, ¿Cómo no hacerlo con nuestra hija? Evidentemente, llegados a este punto, la respuesta es obvia, vamos a colechar. Es decir, dormimos con nuestra hija, bueno, duerme mi mujer porque así es como lo hicimos. Tenemos una cama de 1.35 en la que duermen ellas y yo me traje prestada una cama de 1.05 que pegamos a la anterior. En esta pequeña dormimos la felina y yo. No voy a deciros que el colecho sea necesario por ninguna razón, más bien es cómodo. ¿Se despierta la nena? Como la tenemos pegada nosotros nos despertamos, la consolamos y a seguir durmiendo. Si estuviese en otra habitación tardaríamos en oírla, tendríamos que salir a la otra habitación, consolarla y seguir durmiendo y ojo que esto no es una vez a la noche!. Es una cuestión práctica, sin contar el calor que recibe ella de tenernos pegados!. ¿Que si no tenemos miedo a aplastarla? Soy sincero, el primer día en el hospital tuve que irme porque me aterrorizaba verlas juntas en una cama tan pequeña pero de nuevo me tuve que rendir ante la sabia naturaleza Así quedó nuestra habitación preparada para el colecho:


¿Qué más hicimos? Ah sí, repatriamos un "sinfonier" para meter toda la mini-ropa que nos fueron trayendo, que parecía poca pero nos llega de sobra :). Y nada más, como podéis ver no es tan caro el asunto, me he gastado bastante más en entradas de F1, por ejemplo. Todo eso hicimos y con ello sobrevivimos, imagino que os asaltará un mar de dudas y preguntas. ¿Qué como hacemos sin ...?
¿Y sin ...? Os contesto a todo sin problema y recordad que mi intención es contar cómo lo hicimos nosotros, no sentar ningún tipo de cátedra o dogma, cada uno que haga como vea, eso sí, informándose. Saludos hermos@s!!

P.D. Si esperabais leer sobre el parto, lo siento. Pero tranquilos, no tardaré :)

sábado, 11 de marzo de 2017

Mitos del embarazo y cosas que no te cuentan

Hace unos años cometí un error. Me presenté a un examen sin tener pajolera idea de que iba el asunto. El resultado no fue nada agradable para mi, sin embargo, de todo lo malo se aprende. Y yo aprendí a ir a los sitios informado de antemano. Evidentemente, me volvió a pasar. Como a muchos de vosotros "me la liaron" con la hipoteca. No pasa nada, tropiezo tras tropiezo vas aprendiendo y cada día que pasa, creo yo, es más difícil que me la cuelen. No soy tan ingenuo para pensar que no me la volverán a colar, por eso, como ya os conté, es tan importante que nos informemos y que filtremos la información.

Si estáis embarazados habréis empezado con vuestras visitas a la matrona y con las ecografías. Cuando una mujer se queda embarazada un engranaje automático de la salud se pone en marcha a su alrededor. Aquí entran en juego matronas, ginecólogos tocólogos y ginecólogos obstétricos entre otros. Para hacerlo más gráfico, es como si te pusieras enfermo. Evidentemente, la salud del feto está en juego y los análisis que se llevan a cabo tienen como finalidad salvaguardar la nueva vida y evitar cualquier tipo de sufrimiento. No soy un experto, no llevo la cuenta de las pruebas que realizan, pero sí que me gustaría centrarme en dos las pruebas de toxoplasmosis y las ecografías obstétricas. Hay otra prueba que dejaré para más adelante, la del streptococo.

Conocí la toxoplasmosis mucho antes de estar embarazados, mucho antes siquiera de conocer a mi mujer. Resultaba que la gente en cuanto quedaba preñada echaba al gato de casa. Yo, que llevo casi trece años con Lola (mi gata) no daba crédito a lo que oía. "Que sí hombre, que te pasan la enfermedad esa!". Como siempre, investigué y resultó que efectivamente los gatos portadores de la toxoplasmosis (Lola no tiene) pueden infectar a la madre y por ende, al feto. Ahora bien, para que la madre se infecte tiene nada menos que comer heces de gato. Por suerte jamás se nos ha ocurrido introducirlas en nuestra dieta. Así que! Amigos de los gatos! Que no me entere yo que largáis al felino de casa eh! 

Las ecografías obstétricas son momentos realmente emocionantes, por varias razones. Una porque escucharéis por primera vez (normalmente) los latidos de vuestro bebé. A mi se me resbalaron varias lágrimas y el que me conoce sabe que no es usual en mi. Veréis su corazón bombear y saldréis bizcos intentando ver algo en la pantalla, es muy emocionante y como padres os recomiendo encarecidamente que no faltéis. En nuestro caso en las primeras se veía muy bien, en las siguientes era todo un cabezón. Por otra parte también generan cierta ansiedad porque vas pensando en qué puede ir mal. Por desgracia, a veces hay cosas que van mal, por suerte, no fue nuestro caso. A veces, cuando no se movía mucho nos poníamos bastante inquietos y para estos casos nos vino muy bien un aparato que venden en farmacias y que te permite oír los latidos del bebé. Lo debimos usar tres veces pero bueno, era un gustazo escuchar el bum bum ;). Además de todo esto podéis, si queréis, hacer ecografías por privado. Nosotros no lo hicimos preferentemente por dos razones, nos parecen
horribles y no veíamos mucha necesidad de abusar de los ultrasonidos pese que no hay estudios en contra. Bien, en lo que quiero ser claro es en lo siguiente, ojo con los miedos porque puede que se aprovechen de vosotros. A lo que voy, las pruebas que realiza la seguridad social suelen descartar la presencia de malformaciones o el tan "temido" síndrome de down. Si cualquier prueba diese indicios de ser positiva os ofrecerían la amniocentesis, que es una prueba invasiva y que puede provocar abortos. Actualmente se ha puesto de moda el "test prenatal no invasivo" que es mucho más seguro y nos da información más fiable, su única pega es su precio (alrededor de 700€). Repito, da más información pero es fiable al 99% según los expertos. Y ahora atentos porque a mi me comentaron que tenía que ir a hacerla porque veían el pliegue nucal del bebé y ya descartaban cualquier tipo de problema en el feto. Quizás a alguno también se lo hayan dicho y se haya ido tan pancho para
casa, si es tu caso, siento decirte que te la han colado. Ninguna prueba es efectiva al 100%, que no te vendan la moto, que a mi casi me la venden! Puede que no me creas, estás en tu derecho, yo te sugiero buscar información al respecto, no lo voy a hacer todo yo no? ;)

Y ahora lo más cachondo de todo! Los mitos del embarazo, una simple búsqueda en google te llevará a un sinfín de páginas que desmontan mitos del embarazo. Me voy a centrar en los dos que más me tocó oír:

+Si tiene acidez es que el bebé tiene mucho pelo. Si tiene acidez es porque la boca del estómago está 
comprimida, el bebé ocupa espacio y el interior materno le deja sitio. En los días que corren pensar esto es poco menos que una idiotez, si lo del estómago comprimido te parece mentira aquí tengo otra, el bebé está dentro de una bolsa, su pelo no irrita nada del interior de la madre.

+Nace entre lunas. Otra de tantas, qué pasa que todos nacimos entre lunas? Podéis mirar el calendario en el ordenador o el móvil y comprobar que luna había cuando nacisteis. Algunas veces cuadrará y otras no, porque es aleatorio. Por si fuera poco hay estudios que desmontan este mito y que podréis encontrar por internet.

Y por hoy nada más, gracias por leerme y por vuestros comentarios. Seguiré cuando pueda! 


Saludos y pañales llenos!









viernes, 10 de marzo de 2017

El "embarazo consciente"

En el mundo de lo social hay conceptos que, por su complejidad, son difíciles de acotar, es decir, de definir claramente. Es por esto que en ocasiones se recurre a lo que no es ese concepto para tratar de explicarlo. Esto mismo me pasa a mi con el "embarazo consciente". Yo me imagino a una mujer desmayada en la cama, pasando nueve meses sin moverse, sería el "embarazo inconsciente"(chistaco!). No voy a haceros una lista con lo que no es el embarazo consciente ya que no habría bits suficientes en el cyber-espacio que pudieran contener dicho listado. Voy a contextualizar nuestra experiencia esperando, como siempre, que a alguien le sirva de algo.

Nuestro embarazo vino así, por sorpresa, no me malentendáis, ya habíamos hablado del tema pero los médicos, debido a la enfermedad de mi mujer no nos daban permiso. Cuando al final la operaron en lo que menos pensábamos era en quedarnos embarazados, sin embargo, un buen domingo por la mañana me despertaron sus voces desde el baño. Sostenía un test de embarazo que era claramente positivo. Al fin, había llegado, aunque nos cogía con la organización de la boda a medias y la recuperación de su intervención de intestino "en pañales". Por supuesto que nos alegramos, nos alegramos un montón, luego pensamos que sería mejor no decir nada por ahora y disfrutar de nuestra boda, pues nos lo merecíamos. Había sido mucho tiempo luchando contra el maldito Crohn y necesitábamos un buen respiro. Los invitados pueden dar fe de que lo hicimos!

Y aquí comienza lo que para ella fue consciente y para mi semi-inconsciente, porque, no nos engañemos, no es lo mismo para un hombre que para una mujer. Por mucho que acompañes sólo ella sentirá crecer en su interior el milagro de la vida. ¿Qué puedes hacer tú? Pues no mucho, o sí. Puedes acompañarla, cuidarla y mimarla, no te olvides de piropearla pues los cambios que se producirán en su cuerpo le harán pensar que está fea y descuidada. También puedes informarte, empaparte de toda la información que puedas.

Afortunadamente hoy en día tenemos toda la información a nuestro alcance, no es como en los tiempos de nuestros padres, en los que, con suerte, tenían la Larousse, y eso con mucha suerte!. También te puede venir bien hablar con amigos que ya son padres. Nosotros estaríamos perdidos si no fuera por algun@s personas. Voy a tratar de centrarme un poco, lo que quiero decir es que debes enfocar qué tipo de padre/madre quieres ser y a partir de aquí escoger los diferentes caminos que se abren a tu paso. Deja a un lado tus egoísmos y busca qué es lo mejor para tu hij@, no para ti.No te conformes con el típico "se hizo así siempre y a mi me fue bien". ¿Si se hizo así siempre por qué demonios no seguimos esculpiendo piedras y usamos el bolígrafo? Te parecerá que nueve meses son suficientes para absorber toda la información que necesitas. Puede ser, yo te digo que te llega para enfocar qué tipo de parto quieres y poco más. 

Si estás en esta situación te animo a que practiques un "embarazo consciente", o al menos que no sea "inconsciente". En la próxima os voy contando cómo fue el parto, si es que no me olvido algo y vuelvo a escribir. Saludos y pañales llenos!



La GRAN negación

Imagino que algun@s estaréis esperando que empiece desde el nacimiento de mi hija, sin embargo, yo quiero remontarme más atrás. Remontarme a un tiempo en mi vida que me gusta recordar como "la gran negación". ¿Qué es la gran negación? Para algunos lo que voy a tratar de explicar es una forma de vida y que mi modo de verlo actualmente está contaminado por los sentimientos. Todos tendréis parte de razón y no la tendréis por completo.

La gran negación se instauró en mi durante la adolescencia y se hizo más patente a partir de los 25 años. En esos momentos acababa de hipotecarme, tenía un trabajo estable y todo lo que necesitaba. Por lo tanto empecé a negar la mayor, no quiero ser padre. Mi madre siempre quiso ser abuela y comenzó a lanzar ya no indirectas, sino misiles tierra-aire en toda regla. Yo, que soy muy retorcido y me gusta ir un paso por delante, comencé a maquinar excusas porque mi madre no entendía aquello de que no quisiera ser padre. La mente humana es maravillosa, cuando se empeña en algo se vuelve de lo más ingeniosa, así que, estas eran algunas de mis excusas:

  • "Soy muy joven e independiente, no quiero responsabilidades."
  • "¿Para qué? Si tengo que trabajar todo el día, no voy a tener tiempo para un hij@."
  • "Lo mejor para el mundo es que la raza humana se extinguiese"
  • "Quita quita, con lo bien que estoy yo tirado en el sofá viendo series"
  • "Si con la hipoteca no me queda dinero para nada!"
  • "Si no voy a saber cuidarl@!"
  • Y mi preferida: "No creo que nadie se merezca venir a este mundo, si solo va a sufrir!"
Algunas se me han olvidado, otras las sigo teniendo así de presentes, sobre todo la última. Hace poco escuchaba a una amiga a la que aprecio mucho algunas de estas escusas, yo, que ya sabía que "estábamos embarazados" recordaba sus frases saliendo de mi boca hacía no mucho tiempo. Me hacía gracia oírla y comprendí la razón subyacente de todo ello, nos da miedo el cambio. Nos acojona pensar que va a pasar algo que pondrá patas arriba nuestra vida. Y vaya si la pone!. Tenemos tan metido que estamos en este mundo para sufrir que lo usamos de excusa para lo que sea. Nos han grabado a fuego aquello de "ya verás ya, cuando empiece a llorar" o esto de "se te acabó la vida". Nada más lejos de la realidad. 

Es cierto que se te acaba UNA vida, la que tenías antes, no os voy a engañar. Pero empieza una NUEVA vida apasionante, llena de emociones y en la que, al menos yo, estoy deseando aprender de mi hija tanto como estoy deseando enseñarle. Por ello os aconsejo, amig@s, lanzáos, no lo penséis, desde el primer día recibo más de mi hija de lo que hago por ella. Aunque duerma unas míseras tres horas al día, eso con suerte, basta un nuevo gesto en su cara para que piense que merece la pena. Dejad atrás los miedos, las excusas baratas, embarcaos en la nave de la nueva vida, os aseguro que no os vais a arrepentir nunca.